El médico reanudó el examen, esta vez con mucho más cuidado. Con los dedos presionó varios puntos del abdomen de Lydia, atento a cualquier cambio en su expresión. A medida que avanzaba la revisión, el médico se ponía cada vez más serio.
Jasper no pasó por alto aquel cambio sutil.
—¿Ocurre algo? —preguntó en voz baja.
El médico no respondió enseguida. Volvió a abrir el maletín médico, sacó un tensiómetro digital y una linterna pequeña; luego examinó otra vez a Lydia. Le tomó el pulso durante much