—Hace muchísimo frío aquí afuera, señor Cale.
—Todavía es temprano y la temperatura bajó varios grados. Ponte la chaqueta gruesa.
Naomi habló en tono quejumbroso.
—Pero me acosté hace apenas unas horas. Todavía tengo mucho sueño.
Cale mantuvo la calma de siempre.
—Si no te hubiera visto comer tanta carne, no te despertaría tan temprano.
—¿Qué tiene que ver levantarse temprano con comer carne? —protestó Naomi.
Lydia se tapó la boca al escuchar la conversación. Ya sabía adónde iba todo aquello.
Y