El ruido provino del interior del salón, con la fuerza suficiente como para hacer que Naomi se asustara. Le siguieron otros sonidos, como el rechinar de sillas contra el suelo, el eco de pasos apresurados y alguien que parecía salir a revisar el pasillo.
A Naomi se le aceleró el corazón.
Se volvió por instinto, dispuesta a encarar a quien se hubiera atrevido a tocarla sin permiso. Pero al ver a la persona que estaba allí, su enojo se transformó en sorpresa.
—¿Trent?
El hombre asintió con breveda