—¿Esta... es mi habitación?
Todavía tenía la mente nublada. Intentó recordar lo que había pasado la noche anterior. La fiesta. El juego. El alcohol. Derek. Entonces recordó, uno tras otro, la mirada de Derek cada vez que ella perdía, el comportamiento de Natalie, que le había parecido extraño, y las preguntas que tanta gente le había hecho sobre su novio.
Y había dicho que su novio era el apuesto capitán del equipo de básquetbol.
Eli se cubrió la cara con ambas manos.
—Ay, Dios.
Se moría de verg