Varios de los jugadores volvieron a reír. Uno de ellos incluso le dio a Josh un abrazo breve, lo que le arrancó una protesta, porque tenía la mano lastimada.
—¡Con cuidado! ¡Todavía me duele la mano!
—¡Perdón, capitán!
Eli, que estaba junto a Josh, también sonrió.
Al ver cómo interactuaban, entendió todavía mejor por qué los jugadores respetaban tanto a Josh. Su relación iba más allá de la de un capitán con los miembros de su equipo. Parecían un grupo de amigos que habían pasado por muchas cosas