—De acuerdo. Llamo desde Brooklyn Street. Encontramos a unos gemelos al borde de la carretera que tenían una foto suya y de una mujer en los bolsillos, junto con su número de teléfono. ¿Son sus hijos? —preguntó la mujer, y Damien sintió que el corazón se le detenía.
—¿Papá? ¿Eres tú? —la pequeña voz de Adrian se escuchó por el teléfono, y una lágrima cayó de inmediato por el rostro de Damien.
Estaba feliz de que sus hijos hubieran sido encontrados, pero al mismo tiempo estaba furioso de que los