40. ¿tanto te costaba tenerme confianza?
Catalina:
Me despedí de María Elvira, con el corazón en la mano, Marina era un mar de llanto, pero muy dentro de mí, sentía que algo pasaba porque, si bien sabía que Tano me amaba a una manera re tonta, sabía que también actuaba así para protegerse y proteger a los suyos; ¡Vaya manera tonta de hacerlo!, pero en fin, así era el hombre del que me había enamorado y entregado por completo, sin importarme nada y menos, haberle contado a mi madre que me había casado con él Madrileño por el cual llore