Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl velo que cubría el rostro y la visión de Elina, se esfumó de un instante a otro. Parpadeó para acoplar sus ojos a la luz de aquel lugar, y más que nada, para examinar a quien tenía enfrente.
—Así que dices conocer al legítimo rey, ¿cierto? —habló el hombre que yacía sentado cómodamente, cercano a la puerta por la que había cruzado antes.
—Sí —contest&oacut







