— ¡Aléjate de mi hija! —dijeron. Me sorprendí y volteé levantándome aun con la niña aferrada a mi cuello.
—Lo siento —dije, bajándola de mis brazos—. Buscaba algo y ella me ayudó, no le iba hacer absolutamente nada a su hija.
Lo menos que quería en este momento eran problemas.
Solo quería entrar al cuarto de Zeynep, ¿era mucho problema?
—No es mi mamá —agarró mi mano y sonrió—. Mi mamá se fue con papá, pronto vendrán por mí.
Explicó y asentí. La chica sonrió incómodamente y suspiró.
—Soy q