Durante el viaje al aeropuerto nadie dijo absolutamente nada. Mi humor estaba terrible y parecía que sabían que si decían algo, probablemente terminaría desquitándome con ellas.
Llegamos a una pista privada solo para mí y nos bajamos.
—Ellos se encargaran de las maletas —dije, señalando a mis hombres—. También les enseñaran su lugar en el avión. No quiero que me jodan con su presencia.
Caminé rápidamente a mi avión y fui hasta el fondo, donde tenía un gran espacio privado que utilizaba para reu