"Estábamos participando de una cena y su aroma me empezó a volver literal loco. Me quedé como en otro mundo, no podía controlar mi cuerpo, y tampoco a mi lobo. La conexión fue tan fuerte que era casi imposible resistirse." contó el tío Leo, y yo asentí porque ya conocía esa parte del vínculo.
"¿Qué pasaría si tú sintieras el vínculo, pero Amanda no, porque todavía no tiene la edad para eso?" Le pregunté, con un todo curioso.
Se quedo mirándome, como si necesitara procesar bien la pregunta.
No d