Susan estaba sentada cerca de Devin, aferrándose a él como si no hubiera un mañana. Todos podíamos entenderla. Ella estaba muy enamorada de él y de tanto amor, sufría ya que sabía que tenía que enfrentar esa batalla.
Sabía que no nos dejarían ir a la guerra con ellos. Por más que lo intentáramos, nuestros hombres no lo permitirían, y eso era por una buena razón. Alguien tenía que estar aquí por el bien de nuestros hijos, no podíamos ponernos en riesgo ¿Quién mejor para proteger a nuestros hijos