~ Susan ~
El amor puede pasar de ser algo bonito a convertirse en un completo desastre, y en mi caso, casi siempre pasaba lo segundo. Eso fue lo que paso cuando Maurice Volkov me amenazó de muerte y mi tío tuvo que mudarse al Sur para protegerme. No escuché nada ese día, pero ese maldito paranoico creyó que sí, y por eso dijo que, si no me iba del Norte, me mataría.
Escribirle la carta a Sylvester fue difícil y derramé muchas lágrimas. Desde entonces, no habían dejado de rodar por mis mejillas.