Ella tocó mi mejilla con sus manos delicadas y me miró a los ojos con esperanza, no obstante, aparté la mirada para esconder mis sentimientos y me di cuenta de que la decepcioné porque se alejó hacia donde estaba su bolso.
Evitando su mirada, me terminé de alistar, luego salimos de la suite. Max ya nos estaba esperando en la entrada del hotel.
El hotel había llamado un taxi para que nos llevara al salón del Rey. El camino fue silencioso y al llegar, vimos que los de la prensa estaban listos par