Me sonrió y yo le devolví la sonrisa. Sus ojos estaban llenos de lágrimas y llevaba una cajita en las manos, caminó hacia mí, me tocó la mano y la apretó suavemente. Entonces, mire la cajita.
"Tamia," Comenzó, pero tragó saliva, estaba tratando de no llorar. Hasta que finalmente, logro decirme, "Te ves tan linda y hermosa."
Le agradecí por el cumplido con una sonrisa.
"Llegue a dudar de ti en el pasado. Desconfié de tus intenciones y te enfrenté, pero nunca, ni en mis sueños más locos pensé que