Las lágrimas corrieron por mi rostro cuando terminé de escribir la última palabra, aun no quería admitir ante mí mismo que ella no iba a regresar y ya no me atrevía a intentar recuperarla, esto era lo mínimo que podía hacer para asegurarme de que estuviera bien.
Doblé la carta en un sobre y llamé a Casper, mi Beta, para que viniera a mi casa. Llegó unos minutos después de que lo llamé y se sorprendió al ver la sala de estar, con nada más que una mesa y una silla.
"¿Cómo está manejando esto Amand