Damián se acercó a Aitana, con una mirada profunda: —¿Qué haces aquí?
Aitana levantó ligeramente su maletín: —No es una cita.
La mirada de Damián se intensificó y le hizo una invitación a su esposa: —Acompáñanos a comer algo más.
Aitana no le dio el gusto.
Ni siquiera miró a la señora Manuela, y con actitud desinteresada respondió: —Estoy bastante satisfecha. Damián, continúen con su conversación, yo me adelanto a casa.
Al instante siguiente, Damián la sujetó por la muñeca.
Frunció el ceño levem