Al regresar a la habitación, el ambiente seguía siendo sutil.
El hombre y la mujer no hablaban para nada sobre lo que había pasado en el consultorio.
Solo Carla estaba muy contenta.
No tenía que ir a la escuela, trataba el hospital como su casa para jugar, pero era muy obediente. Cuando Susana descansaba, se sentaba tranquilamente en el sofá a ver libros ilustrados, o se acostaba sobre la cuna para ver a su hermanita, a veces hasta le pasaba un pañal o algo así, era la pequeña ayudante de Susana