Capítulo 68: Me haces sentir triste.
—¡Lo intentamos, mi señor! —exclamó el hombre sentado en una silla de la oficina del marqués Forsten.
Sebastián, que se encontraba detrás de su elegante escritorio, furioso había terminado de leer todos los reportes.
—Yo personalmente investigué. Escuché los rumores que la concubina Real había ido de compras a la ciudad capital Gorianita y fuí a ver —le contaba el hombre seriamente al marqués Forsten—. La ví, pude verla a una distancia considerable bajar y subir del carruaje. Ella estaba e