—¿Es aquí…? —preguntó Dimitri horas más tarde, esa noche, cuando lo escoltaron a su "habitación de estadía" esperando el nuevo llamado del Rey para continuar la negociación.
—Sí. Esta habitación es lo suficientemente buena, para alguien como usted~ digo, para su seguridad~ —se burló Francis Garlem que junto a otros guardias Reales, escoltaron a Dimitri de los calabozos hasta esa habitación de seguridad.
Dicha recámara, tenía solo tres ventas en la pared de un costado y estaban totalmente a