—No puedes simplemente aparecer así Jhonn, y luego esperar que todo esté bien —exclamó Caroline con voz temblorosa y su rostro bañado en lágrimas, mientras ella hacía un puchero y rompía el silencio con sus palabras.
Una parte de ella estaba feliz porque ese gobernante llegó, pero otra no pudo evitar reaccionar de manera impulsiva.
Claramente se quejaba y le hacía todo un berrinche a ese gobernante.
—¿No? ¿Y desde cuándo una miserable concubina tiene "poder" para hablarme de esa manera?