La comida comienza a repartirse por todas las mesas y Reece es completamente insoportable durante todo el tiempo que tiene a Evelyn en su presencia.
Evelyn trata de no tomárselo personal, puede entender perfectamente su recelo: la chica por la que Wilhelm Evans cambió un gran puesto en su empresa gastronómica inglesa y que posiblemente sea su enemiga más directa. Liam ya se lo ha dicho antes, a los ojos de esos tres despiadados socios, ella es nadie y aunque ahora están seguros de que no es mal