9. Los que dan una mano
Isaac se dejó caer en su sofá apenas cruzó la puerta de su departamento. La fiesta cóctel había acabado con un bonito discurso por parte del alcalde.
Él reconoció las valiosas contribuciones a la sociedad que —hombres como los que se encontraban reunidos en esa sala— hacían año tras año para mejorar la calidad de vida de los más desafortunados.
Patrañas.
Todo comenzaba y culminaba con los intereses económicos de los bastardos egoístas que alzaban sus copas con una sonrisa en los labios. Pues,