19. Anhelo
—Y esa es la historia de cómo mi tía me utilizó por un par de miles de dólares.
Mary esbozó una sonrisa triste. Abrir su corazón frente a Isaac Alexander fue terapéutico en más de un sentido. Las horas habían trascurrido volando, pues, ninguno de los dos se dio cuenta de que ahora eran los únicos comensales en el local.
Una botella de vino vacía sobre la mesa les indicó que, efectivamente, la noche estaba a punto de llegar a su fin.
—Ella era la única familia que me quedaba y me abandonó sin pe