Me paré entre sus piernas, el hecho de que estuviera de lado lo hizo algo más fácil. Mi mano descansaba en su rodilla y la otra en su mejilla, frotándola suavemente con el pulgar. El beso comenzó a calentarse un poco y ella me acercó un poco más y envolvió sus brazos alrededor de mi cintura, manteniéndome allí.
Cuando aparté mis labios de los de ella, apoyé mi frente contra la de ella y ambas compartimos una pequeña risa ligeramente nerviosa. Esto era... Nuevo. Quiero decir, claro, pensé que er