**Un mes después**
Estaba sentada, relajándome en el jardín. Hacía muy buen clima, así que decidí poner una manta, poner la sombrilla y acostarme. Era fin de semana, pero no tuve que trabajar, por suerte. ¡Ese fue el primer día soleado que tuvimos, en semanas! Y tuve la suerte de poder pasarlo relajándome, no atrapada en un escritorio.
Todavía trabajaba en la empresa de Roman, pero no habíamos hablado desde las Bahamas. Ya no conseguía aventones al trabajo, con él, principalmente porque había