¡Así que eres mi mujer y deseas estar en mi cama todos los días! De un solo movimiento, quedé encima de su cuerpo, pegué nuestros rostros y me apoderé de sus labios. ¡Esto es lo que haré con mi mujer! Profundice el beso y ella me lo devolvió con la misma fuerza.
—no pensé que él fuera a reaccionar de esta forma, pero estaba feliz de besarlo porque lo hacía divino.
—Mordí su labio para terminar el beso, ¡la próxima vez que digas esas palabras te tomaré sin importar el lugar y el momento Emily!
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