Los gemelos Nathan y Nathaniel, crecían cada día más, su padre los cuidaba como si fueran sus tesoros, siempre quiso a Ethan y a Liam, pero el tener sus propios hijos de sangre no tenía comparación con nada, cada sonrisa, cada travesura, el mafioso disfrutaba al máximo cada momento con ellos
Vanessa esa mañana había amanecido un poco indispuesta, no quiso molestar a Nathanael y llamó ella misa a la clínica para hacer una cita, ya no le parecía normal estar vomitando todo lo que comía, esa misma