Alejandro bajó del coche y se apresuró hacia el edificio King, intentando mentalmente prepararse para el día. Aun con la prisa, distinguió en la entrada a un grupo de periodistas y fotógrafos que lo guardaban, cámaras y micrófonos listos, reflejando la anticipación del momento. Entre flashes y preguntas lanzadas al aire, distinguió a su madre, Andrea, quien se le unió rápidamente con una sonrisa calculada, colocándose a su lado como si llevara años esperando ese instante.
—¡Alejandro, aquí! ¡M