El bullicio llenaba el aire. Decenas de cámaras, micrófonos y reporteros se arremolinaban frente al flamante centro comercial, mientras una multitud de curiosos y compradores esperaban ansiosos el momento de la inauguración. Las calles aledañas estaban abarrotadas; la apertura de este mega proyecto, que prometía revolucionar la economía local, había atraído a gente de diferentes ciudades e incluso de otros países.
En el centro del escenario, Alejandro Adán y su socio, Kim Ho, se encontraban j