¿Y si hacemos un muñeco?
Gianna.
No sé cuánto ya había aguantado este día y sinceramente quería que se acabara. Estaba agotada mentalmente y recién empezaba el fin de semana.
Natasha definitivamente era una zorra, que sabía cómo aparecer para molestarnos a todos y mi flamante esposo, era un imbécil. Estaba agradecida de que él apareciera y la mandara casa de regreso, pero me daba un poco de temor, que también supiera que tengo un hijo.
Sí, le puse el nombre del abuelo de Mikhail a Alek, porque