La puerta se abre tempestiva, el agitado viento que entra se lleva mi libido en segundos. Me abrocho la blusa y corro a tomar a Peter, ¿que estoy haciendo? me siento una demente, una cualquiera, como puedo caer tan fácil en los brazos de un monstruo como Vicenzo.
El hombre que entro sigue sujetando el pomo de la puerta y nos observa con suficiente imaginación. Puedo sentir mis mejillas llenas de fuego, tanto como el resto de mí que arden por estar en los brazos de Vicenzo. Maldigo que hayan in