50. Recordando mi pasado.
Emir
Cuando el médico me dejó a solas con mi hermana, ella le pidió a una de las enfermeras que se llevara al niño a la sala de juegos. El pequeño se fue alegre; y yo no podía creer que yo estuviera bien. Pero mi necesidad de hacerle tantas preguntas a mi hermana era demasiado grande.
—¿Cómo supiste lo de mi cirugía? ¿Y que era urgente hacerla? —le pregunté, no como reproche, sino con genuina curiosidad.
Ella se acercó a mí, se inclinó y dejó un beso suave en mi mejilla.
—Me alegra saber que es