11. Seguramente es su esposa.
Valeria
—Señorita, suélteme, no sé quién es usted —logré decir.
Ella negó con la cabeza, mirándome sorprendida. Aproveché el momento y me solté alejandome de ella y saliendo de ahi. Mi hijo estaba asustado y tenía que tranquilizarlo.
—Mami, esa señorita estaba enojada, solo porque le ensucié la ropa. No me fijé, te lo juro.
Me puse a su altura y le hablé con suavidad.
—Tranquilo, cariño. Solo fue un accidente. Tú no tuviste la culpa. Ahora vamos.
Él me sonrió feliz. Tomé su manito y subimos al