Khail Petrov
La desesperación que me envolvía era demasiada. Cada día llegaba una foto diferente de Dalia.
En las primeras había estado sucia, demacrada y luciendo realmente enferma sobre un suelo de cemento asquerosamente sucio.
Pero las últimas habían sido las peores. Había estado perfectamente limpia y dormida en una cama que a leguas se veía cómoda y bajo la foto siempre aparecía alguna frase que me empujaba a querer cumplir con todas sus peticiones.
¿Cuál será el precio que está pagando po