Ya era tarde en la noche, pero Gerard todavía no podía dormir. No podía dejar de pensar en el extraño comportamiento de Leo, así como en el amor de German hacia su mami. Admitió para sí mismo que siempre había sido despiadado con las mujeres, especialmente con aquellas que eran totalmente irrelevantes. Pero esta era su esposa legal. La madre de su hijo. Ya no había forma de que se quedara indiferente y sin emociones.
Nunca preguntó por él por teléfono, ni quería hablar con él. Pero quería sabe