Capítulo 75. Confesando un secreto
Mateo miraba a Sabella con un semblante muy expectante sin saber lo que ella estaría por contarle. Le había extrañado que ella, después que ya habían quedado de verse en su casa por la noche, para ver y tratar lo del niño, lo hubiera citado de último momento para que ellos pudieran hablar a solas, sin la presencia del pequeño Matías, era algo muy extraño para él.
Ellos tomaban de sus bebidas, las que habían pedido al llegar y que ya les habían llevado, y después Mateo pidió con la mirada una ex