Capítulo 138. El premio que estaba esperando
–Por supuesto que sí, mi amor – Leia rodeó con sus brazos el cuello de Mateo – Por eso, quiero hacerle mejoras a la casa. Lo de la recámara de tu pequeño hijo, la pensaba decorar yo misma, pero ya que traeré al decorador, de mi cuenta corre, que Matías amará su nueva recámara, no se va a querer ir a su casa cuando termine el arreglo para él.
A Leia, se le retorcía el estómago del puro coraje, si seguía así terminaría hospitalizada de toda la rabia que se tenía que tragar, ese chiquillo la lleva