—¿Por qué no nos dijiste nada, princesa? —preguntaba papá mientras subía en completo silencio a mi habitación— ¿Liv? ¡Olivia!
Me detengo en seco y, sin ninguna expresión en el rostro, me giro para poder ver a mis padres, mirándome con dolor e impotencia. Haber presenciado aquella escena en la casa de la familia Calloway y descubrir una terrible verdad que, estaba segura, les había traído los peores recuerdos del pasado los había afectado demasiado.
Jamás esperaron algo así.
Este año había sido