[Alex]
Lanzo el teléfono con fuerza hacia la parte trasera del auto mientras el rugido del motor resonaba en mis oídos. Pero ni siquiera ese sonido lograba ahogar el caos en mi mente.
Liv había desaparecido. Mi Liv. La única persona, aparte de mi madre, que me importaba más que mi propia vida.
¡Maldita sea!
Apretaba el volante con tanta fuerza que los nudillos se me pusieron blancos. No podía dejar de pensar en aquel maldito que había intentado... No. Ese cabrón no volverá a lastimarla.
Sacudo