— ¡Hey, no lo golpees! — exclamó Katrina preocupada por su esposo luego de haber visto como le propinaban un cachazo sin piedad alguna
— Es lo mínimo que se merece por haber traicionado al grupo y ni hablar de lo que tu te mereces, zorra traidora — respondió Apache tomando a Nikolái del brazo comenzando a arrastrarlo hasta los matorrales
— Lo que hicimos fue por nuestro bien, no queremos hacer más parte de este grupo de mercenarios… ¡Esto no es vida!
— Cuatro millones de dólares son vi