James asintió y dijo: “Pídeles a nuestros camaradas que entren por las Llanuras del Sur. Daré instrucciones a mis hombres para que los dejen pasar”.
“No hay problema”. Blake asintió.
Tras una breve discusión, entraron en la montaña. Como conocían el lugar al pie de la letra, lograron evitar ser vistos por las cámaras de vigilancia.
En poco tiempo, llegaron a la entrada del laboratorio de investigación. Se escondieron en un gran árbol a unos cientos de metros de él.
Blake señaló una cueva