“El actor ha dado lo mejor de sí. La tarjeta de invitación parece lujosa”.
La tarjeta de invitación era dorada y brillante, parecía bañada en oro.
Megan la tomó.
Sentía que le pesaba en la mano.
Como persona adinerada, reconocía la calidad. En cuanto levantó la tarjeta, supo que el borde estaba forrado de oro auténtico.
“¿Es de verdad?”, preguntó sorprendida. “¿Es oro de verdad?”.
Por otro lado, Gladys había sacado su teléfono.
Buscó a Zane en Internet.
Su búsqueda dio muchos resultados.