“¡Tiara! Tiara…”.
Un hombre de mediana edad entró corriendo.
Al ver a la mujer, su cara estaba llena de ira. Corrió hacia James, que tenía las manos en la cabeza y lo maldijo furiosamente: “¡B*stardo! Bestia…”.
Lanzó sus puños y piernas contra él.
James no se resistió.
Aún no había recuperado la consciencia.
Pensaba en quién lo había preparado para incriminarlo. ¿Qué quería hacer la otra parte?
La otra parte podía aprovechar la oportunidad para matarlo, pero prefirió no hacerlo. En vez de