Thea se acurrucó en los brazos de James y lloró desconsoladamente.
James la abrazó y la consoló con dulzura.
Cuando finalmente Thea dejó de llorar, le preguntó: “Cariño, los Callahan están prácticamente destruidos. ¿Cómo piensas sacarnos de esta y aún más, levantarnos de nuevo?”.
James respondió: “No sé cómo, pero pronto encontraré la forma, lo prometo. De momento tendrán que aguantar este calvario. No estaría mal que también aprendieran a tragarse su orgullo”.
“Mmm…”.
Thea no tenía otra op