El Duodécimo Universo marcó el comienzo de una nueva y próspera era.
Otros universos envidiaban su prosperidad y enviaron a muchos de sus prodigios con la esperanza de que algo de la suerte del Duodécimo Universo se les pegara para que pudieran hacer grandes progresos en su cultivación.
Por desgracia, estos forasteros empezaron a oprimir a los habitantes del Duodécimo Universo. Los propios prodigios del Duodécimo Universo fueron perseguidos y intimidados con la llegada de nuevos visitantes.
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