Para que James se enterara de lo que había pasado en esta época, solo necesitaba pensar en ello.
Dándose la vuelta, miró hacia su tumba y agitó las manos, destruyendo su tumba sin dejar rastro. Puesto que ya estaba muerto en esta era, debía dejar que todo quedara en su lugar.
Entonces, sintió el cielo y la tierra.
James se dio cuenta de que, debido a estar enterrado, el Camino Celestial era muy sensible a todo lo que había sucedido. Así, pudo hacer aparecer los Sigilos del Camino en el cielo