El Karma ocupaba el tercer grado entre los diversos Caminos. El Karma era aterrador y no podía ser cultivado por nadie. Una vez contaminado, nadie podía soportar el daño que provocaría el Karma.
James, sin embargo, logró resistir. Ahora, había Poder del Karma puro y concentrado dentro de su cuerpo. Esta era la oportunidad perfecta para cultivar y comprender el Karma. Si ni siquiera él podía comprender el método de cultivación del Poder del Karma, nadie más podría hacerlo.
James miró a Thea con