"Maldita sea, ¿qué diablos es esto?".
La expresión del Canciller era solemne.
Levantó la espada que tenía en la mano para hacer retroceder el Sello de Jade. Sin embargo, al atravesar su espada, ésta se clavó en el Sello de Jade. Cuando intentó tirar de la espada hacia atrás, una poderosa fuerza de succión salió del Sello de Jade. Incluso usando toda su fuerza, no pudo retirar la espada. Al mismo tiempo, el Poder Maldito dentro de su cuerpo continuaba agotándose.
Su rostro palideció, y abando