Sophie no le dio a James muchas sugerencias útiles.
Su único consejo fue que siguiera a su corazón.
James se sentó en el suelo y, casualmente, se quitó la máscara blanca y plateada que llevaba en la cara.
Permaneció sentado durante tres horas.
Finalmente, se puso de pie.
Sol podía caer y la provincia del Suroeste podía ser subyugada, pero el propio James no podía rendirse.
El Rey Elefante estaba en el Monte Mala.
Solo había una manera de resolver este desastre, y era matar al Rey Elefante